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Croquetas despeinadas de erizo de mar y sriracha

Croquetas despeinadas de erizos de mar y sriracha

¡Hola, gamberros! Ya sabéis que no hay nada que me guste más que una buena croqueta. Hoy he dado un giro a una croqueta tradicional y además de escoger un sabor impresionante como es el de erizos y sriracha, vamos a hacerle un rebozado divertidísimo y muy crujiente. Utilizaremos la masa kataifi para darle un look punk a nuestras croquetas. Bueno… ¿Nos ponemos a trabajar?

Croquetas despeinadas de erizo de mar y sriracha

Croquetas despeinadas de erizos de mar y sriracha

Ingredientes:

  • 80 g de harina
  • 80 g de mantequilla
  • 1 litro de leche entera del día
  • 1 cebolleta fresca
  • 1 lata de erizos de mar
  • Sriracha al gusto (Yo le he puesto 2 cucharadas)
  • Pan rallado
  • 2 huevos
  • Masa kataifi

Modo de elaboración:

Derretimos con la mantequilla a fuego medio en una sartén y sofreímos la cebolla muy finamente cortada. Cuando la cebolla esté blanda incorporamos la harina y la tostamos bien para eliminar el sabor a crudo.  Tened cuidado que no se queme porque tendríamos que empezar nuevamente de cero. Calentamos la leche en un cazo. Vamos añadiendo la leche caliente a nuestra roux de harina poco a poco y sin dejar de batir con las varillas. Subimos el fuego para que cueza nuestra bechamel. Incorporamos los erizos de mar y la sriracha.

Croquetas despeinadas de erizos de mar y sriracha

Para comprobar que la bechamel tiene la textura perfecta para las croquetas, yo suelo coger una cuchara de palo y hacer una ralla de lado a lado de la sartén, dividiendo la farsa en dos. Si ambos lados de la bechamel se unen rápidamente, hay que dejar que reduzca un poco más pero si, por el contrario, tarda unos segundos en unirse significa que la bechamel ya está lista. La dejamos enfriar cubierta por un papel film y la refrigeramos 3 o 4 horas.

Veréis que la masa kataifi tiene la forma de unos hilos muy largos. La recortamos de manera irregular en trozos de entre 3 y 5 cm. Ponemos la masa recortada en una bandeja o un plato amplio.

Sacamos la bechamel del frigorífico, formamos las croquetas y las pasamos por pan rallado, por huevo y, por último, por nuestra masa kataifi. Las freímos en un cazo con aceite muy caliente. Es necesario que las croquetas queden totalmente sumergidas porque es recomendable no darles la vuelta para no romper la masa kataifi. Es importante no tocar mucho las croquetas para que queden chulas. Veréis que el kataifi se queda totalmente de punta dejando una croqueta con una sensación despeinada muy molona. Además, todas estas puntas están muy crujientes y es muy divertido comerlas.  Estoy seguro de que os va a encantar el resultado. ¿te animas a hacerlas?

¡Que aproveche, gamberros!

Croquetas despeinadas de erizos de mar y sriracha

 

David Poley

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