0

Tarta de manzana: Blancanieves

¡Hola gamberros! ¡Feliz día del libro! Como cada año celebro este día en el que se festeja la literatura poniendo la gastronomía al servicio de la ficción literaria. Este año he decidido que uno de los cuentos más emblemáticos de los Hermanos Grimm va a ocupar el protagonismo que se merece a través de mi receta. Estoy hablando de Blancanieves, pero no la cursi y frágil princesita Disney si no la Blancanieves original que está llena de energía y fuerza.

Para ello he escogido uno de sus símbolos más emblemáticos, la manzana, como ingrediente principal de mi receta. Voy a elaborar una tarta de manzana clásica a la que le he dado aspecto de rosa como referencia al momento en el que la madre de Blancanieves se pincha con un rosal, la sangre cae en la nieve y tiene una  visión que le vaticina que tendrá una hija blanca como la nieve con los labios rojos como la sangre.

Bueno gamberros, vamos a pasar del cuento a la realidad así que coged vuestros mandiles y… ¡A CURRAR!

Tarta de manzana

Ingredientes para 1 tarta de 8 personas

Para la masa quebrada:

  • 300 g de harina floja o de repostería
  • 2 huevos
  • 150 g de mantequilla fría cortada a dados
  • 50 g de azúcar moreno
  • 50 ml de agua muy fría
  • Una pizca de sal

Para la crema pastelera:

  • 125 ml de nata líquida
  • 4 yemas
  • 300 ml de leche
  • 45 g de maicena
  • 100 g de azúcar
  • 1 rama de vainilla

Para las manzanas:

  • 2 manzanas reinetas
  • 2 manzanas rojas
  • 500 ml de agua
  • 500 g de azúcar
  • 1 limón
  • Unas gotas de agua de rosas

Modo de elaboración de la masa quebrada:

Comenzamos poniendo la mantequilla muy fría y en dados en un bol. Tamizamos sobre ella la harina. Lo mezclamos con los dedos hasta que obtengamos una textura similar a la de arena de playa. Le incorporamos el resto de los ingredientes. Lo amasamos lo justo para obtener una masa ligada. Intentad no amasarla en exceso. Refrigeramos la masa durante 1 hora en la nevera envuelta en papel film.

Una vez transcurrido el tiempo de reposo estiramos la masa y forramos un molde para tartas bajo. Refrigeramos nuevamente el molde con la masa durante 1 hora. Este segundo refrigerado se realiza para que al hornear la masa no reduzca.

Sacamos el molde con la masa del frigorífico y colocamos sobre ella papel de hornear y unas legumbres que dejaremos para este tipo de actividades. Las legumbres harán de peso y no dejarán que el fondo de la tarta suba en el horno. Lo horneamos durante 10 minutos a 180 grados.

Una vez saquemos la base de la tarta le quitamos el papel de hornear con las legumbres. Observaremos que los bordes están levemente tostados y el fondo cocido pero blanquecino. Tened cuidado de no tostar demasiado los bordes porque esta tarta va a ir una segunda vez al horno y se nos puede quemar. La reservamos.

Modo de elaboración de la crema pastelera:

Vamos a elaborar una crema pastelera sedosa y muy, muy rica. Por supuesto esta crema pastelera os vale para elaborar muchas recetas. Veréis que es muy sencilla de hacer y el resultado es inmejorable.

Ponemos en un cazo la leche, la nata, la mitad del azúcar y una vaina de vainilla partida por la mitad a la que previamente le extraeremos las semillas con el dorso de un cuchillo. En el momento en el que nuestra mezcla comience a hervir, la retiramos del fuego.

Por otro lado mezclamos las yemas con el resto del azúcar y la maicena. Es importante que no quede ningún grumo. Echaremos sobre las yemas la mitad de la infusión de nata y vainilla que teníamos reservada. La varillamos sin parar mientras la incorporamos para evitar que el calor cuaje nuestras yemas. Luego lo mezclamos con el resto de la infusión de vainilla. Retiramos la vaina de vainilla y lo ponemos al fuego. Esta última parte es la más delicada. Lo ponemos a fuego muy lento mientras los batimos sin parar. Veremos que en cuanto empiece a cocer, rápidamente comienza a espesar. Si os da un poco de respeto esta última parte, podéis hacerlo al baño María. Cuesta más tiempo pero es más sencillo de hacer. Una vez tenemos la textura espesa que queremos, lo colamos sobre un bol y cubrimos la crema con un papel plástico a piel, es decir, sin que haya nada de aire entre el plástico y la crema. Lo dejamos enfriar y lo reservamos en una manga pastelera.

Elaboración de las manzanas:

Si decidís realizar una tarta de manzana con una decoración tradicional podéis saltaros este paso. Simplemente bastaría con rellenar la base con la crema pastelera, ponerle unas láminas de manzana encima y hornearla hasta que se doren. Yo voy a escaldar las manzanas en un almíbar para que queden flexibles y les pueda dar forma de rosa.

Comenzamos mezclando el agua, el azúcar, el agua de rosas y el zumo de 1 limón. Lo llevamos todo junto a ebullición. Mientras tanto descorazonamos y laminamos muy finamente las manzanas. Las introducimos en el almíbar y las escaldamos durante 30 segundos. Sacamos la manzana que como habréis comprobado estarán flexibles y las ponemos sobre un papel absorbente

Montaje de la tarta:

Rellenamos nuestra base con la crema pastelera. Encima dispondremos la manzana imitando los pétalos de una rosa. Veréis que es muy entretenido. Metemos la tarta al horno y la gratinamos hasta que la manzana adquiera tonos tostados. Recordad que todo lo que lleva la tarta está cocinado por lo que hay que estar muuuuy atento al horno.

Bueno gamberros, éste ha sido mi particular homenaje a uno de los cuentos más bellos de la historia. Os aconsejo que preparéis esta receta y la disfrutéis mientras leéis el cuento original de Blancanieves… ¿Os gusta el plan?

¡Que aproveche gamberros!

David Poley

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *